Leo Harlem presenta ‘#TrendingTronching’ en el Olympia

Tras sus exitosas giras en los últimos años, el grupo Cómicos aterriza en el Teatro Olympia de Valencia para presentar su nuevo espectáculo #TrendingTronching que permanecerá en el teatro del 16 al 19 de octubre. Este novedoso y valiente show promete a sus espectadores una hora y media de terapéuticas risas. Tomando como partida una de las palabras más utilizadas en Twitter, #Trending (tendencia, recomendación) y uniéndola con Tronching, (que te vas a partir de risa) un invento propio de los cómicos, el resultado es #TrendingTronching, el cual se define como mucho más que un espectáculo de humor.

Con un nuevo guion muy original, Leo Harlem y Sinacio, a través de sus monólogos y gags, pretenden hacer reflexionar al espectador acerca de lo que fuimos, lo que somos y lo que podemos llegar a ser. Pero siempre, con los ingredientes propios del humor, la ironía y el sarcasmo. #Trendingtronching es un espectáculo innovador y lleno de sorpresas que está triunfando en todas las ciudades del mapa español. Pero no solo eso, es una forma de ver y entender la vida, una lucha entre lo clásico y lo moderno, lo eterno y lo pasajero. En definitiva, es un espectáculo digno de ser retuiteado.

Leo Harlem es uno de los humoristas más apreciados por el público y admirado por sus colegas de profesión. Es conocido por su participación en programas de televisión de gran audiencia como El Club del Chiste, El Club de la Comedia, La Hora de José Mota o Sé lo que hicisteis. Y por otra parte, Sinacio es un monologuista, guionista y presentador español de un talento reconocido. Con una larga trayectoria a sus espaldas, este ha sido protagonista de la obra de teatro Los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus, que se representa en el Teatro Fígaro de Madrid. Ambos profesionales del sector se han unido para reírse de la vida y, sobre todo, para divertir y hacer pasar un buen rato a todo aquel que decida pisar el Teatro Olympia del 16 al 19 de octubre. El precio de las entradas será de 18 a 22 euros.

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‘Sin barbas no hay paraíso’, en Russafa Escènica 2014

“¿Antes muerta que sin barba? ¿Te manifiestas por un golpe de Estado 2.0? ¿Tu casa es La Casa Azul?…Welcome to Russafa, territorio indio, digo indie, bueno, tú ya me entiendes”. De esta guisa se presentó Sin barbas no hay paraíso en la IV edición de Russafa Escènica. Una propuesta cómica y desenfadada creada y dirigida por Xavi Doménech e interpretada por Joan Ballester, Vicent Domingo, Àgueda Llorca y Jose A. Rodríguez. Su éxito ha sido tal que repiten en cartel el sábado 1 y el domingo 2 de noviembre, con pases a las 20.30 y 21.30 horas. El Centro Shivaya, situado en la calle Cádiz número 20, es un lugar mágico y especial donde, además de practicar yoga, meditación, terapias y algunos talleres, también se convirtió en el perfecto escenario para representar el último trabajo de la compañía La Barbarie Teatro.

Cada pase reunía alrededor de 25 personas. Todas ellas diferentes pero con un mismo objetivo: reír. Hasta que la acomodadora no abre las puertas del centro, todas y cada una de las 25 personas esperan ansiosas e inquietas en la acera de la calle Cádiz. Algunos están en grupo, otros en solitario; algunos fuman y otros comentan el resto de propuestas de esta recién terminada edición de Russafa Escènica. Cuando es el momento de que dé comienzo el espectáculo, las puertas se abren y un hombre joven te invita a acercarte, “en fila indie, por favor”, grita. Todos los espectadores risueños e impactados le hacen caso sin saber qué ocurrirá después. Una vez dentro, otro joven sentado en una silla de madera te saluda y te pide los tickets. Interpreta el papel de distribuidor o secretario y lo hace realmente bien. Un dedo tintado de rojo que, a su vez, tinta a una piedra es uno de los pasaportes de entrada a la República Independiente de Russafa.

Una vez dentro del recinto, pasando por un pasillo abierto y decorado con centenares de flores y plantes, una risueña chica te invita a colocarte para una foto. Una foto que te ayudará a adentrarte en las profundidades más profundas de Russafa. “Sube un poquito más. Un poquito más. Justo ahí. Sonríe. Listo”. ¿Ya estoy preparado? ¡Que va, todavía queda lo mejor! Recto a la derecha encontrarás unas escaleras y estas te guiarán a una sala donde los 4 actores te darán los requisitos básicos para ser un buen hipster. Barba a cuestas, gafas de pasta, tutús de bailarina, rosa fucsia, faltaría más y chaquetas decoradas con moustaches de lo más variopintos son algunas de las cosas que te esperan en Sin barbas no hay paraíso.

Acompañados por el humor, la ironía y el sarcasmo, todos ellos te ayudarán a unirte a su banda. Conocerás a su presidenta, podrás elegir el nombre que más te convenga y sobre todo, decidirás cómo, cuándo y dónde reír. ¿Cómo? Reír es muy fácil, pero hay que saber hacerlo bien y Sin barbas no hay paraíso no tendra ningún problema en enseñarte. Si ya tienes tu pasaporte y no te acaba de convencer cómo sales en la foto, no dudes en volverte a pasar por el Sporting Club Ruzafa (C/Sevilla, 5) los días 25 y 26 de octubre. No te arrepentirás.

 

 

‘Motel Damm’, en Russafa Escènica 2014

“Un motel, un cliente en problemas. Parece el infierno, quizá lo es. Pruebas duras y una mujer… tan provocadora… La ley no tiene ley y Damm… mejor no hablemos de Damm”. Así de misteriosa y enigmática es la presentación de uno de los bosques de la IV edición de Russafa Escènica: Motel Damm, producido por Volandera Teatre e interpretado por Jaime Vicedo, Pilar Suay, Miquel Mateu, Fran de la Torre y Lucía Aibar.

El Microteatre Valencia de la calle Cádiz 59 fue el espacio que acogió esta interesante e innovadora propuesta. Un espacio que ha sido testigo y partícipe de cualquier género, de centenares de obras y actores y, sobre todo, de teatro en todo su esplendor.

Son las 6.30 h de la tarde, a penas falta media hora para el comienzo de la función, pero la acera del Microteatre empieza a llenarse de curiosos espectadores dispuestos a adentrarse en la historia de Motel Damm. Pocos minutos después, las puertas se abren y todos entran, con o sin orden, pero nadie decide esperar fuera. Mejor hacerlo dentro.

Una mujer joven, con tacones y vestido negro, es la encargada de repartir las entradas y visionar que todo esté en orden. Al entregar tu entrada, se produce una especie de trueque. Un intercambio. Ese intercambio incluye información sobre la pieza que está a punto de comenzar y, además, el plano que debes seguir.

Nadie logra entender el por qué de un plano. Todos miran sus folletos y también, sin que se den cuenta, observan el del espectador que tienen al lado. Unos comienzan el viaje en la Sala 001, pero en cambio, otros en el Hall.

5 son las salas que aparecen en el mapa. Todas serán visitadas excepto una: la prohibida. “Bajo ningún concepto visitéis la habitación prohibida”, avisa la chica de las entradas. Esta orden hace que, cada vez más, la intriga y la necesidad de saber se apoderen de ti.

A priori, la mayoría de los pensamientos del público proponían que en cada sala se situaría una historia. Y en cada sala un personaje, ya que son 5 los actores. Pero… ¿Serían historias diferentes o estarían todas ellas unidas?

Quien comenzó por la sala 001 pudo disfrutar de un montaje audiovisual que ofrecía el punto de partida para engancharte a la historia. Sin embargo, para los que la visitaron más tarde, sirvió como punto final para entender y saborear una trama un tanto peculiar.

No hay un mismo ni exclusivo orden de visualización de escenas. El azar y la suerte deciden cuál visitas primero. Y desde esa primera sala, se va montando, poco a poco, una historia. Una historia que, como si de un puzle se tratara, tocará reconstruir y unir sus piezas.

Los personajes de cada escena están muy elaborados y trabajados, hasta el punto de terminar creyéndotelos. Llevan su papel y su personaje a límites insospechados: sufren, ríen, lloran, se angustian y discuten. Te hablan y miran directamente, no esperan respuesta, pero a veces, te incitan a que respondas.

La habitación de la recepción del motel es una imagen calcada a lo que se puede observar en el vídeo. En ella aparecen Damm y el cliente nuevo. Es increíble el desarrollo y viveza de los personajes, los cambios de personalidad, el tono y la voz con la que contaban la historia, y, sobre todo, la cercanía a ellos. El tenerlos frente a frente hace que, la trama cobre más sentido y tú, te veas inmerso en ella.

La habitación del cliente y la prostituta es muy creíble y natural. Como sacada de una película. En esa escena, ambos personajes se desnudan en cuerpo y alma haciendo públicos sus secretos más tiernos, sus sentimientos. Todos ellos contados de una manera íntima y cálida, como la habitación.
La habitación con la Madame es impactante y sobrecogedora a la vez. Es sin duda, la parte que pone lógica a la historia. Sus cambios de humor, su expresividad hasta su vestimenta han servido para una interpretación magnifica del personaje.
Todo esto, unido al bullicio de ruidos y sonidos que van sucediendo fuera de la habitación. Aspectos que sirven para adentrarte aun más en la historia y convertirte en un cliente más del Motel Damm.
En definitiva, una apuesta rompedora e inquietante que se suma a unas brillantes interpretaciones y una excelente ambientación, creando del Microteatre un motel con diferentes puertas, historias y realidades. El espectador está intrigado y en tensión desde el inicio hasta el final. Sin duda, es una obra que te hace pensar, reflexionar y atar cabos, como si de un caso policial se tratase.

 

 

 

‘Fedra’, en Russafa Escènica 2014

“Fedra, la mujer del apático coronel, sostiene la defensa de Ática, el último bastión del Norte en el Sur. Su marido recibe una nota: Llegaré al alba. Y la luz devoró las sombras.” De esta forma, la compañía valenciana Perros Daneses bajo la dirección de Javier Sahuquillo presentó su nueva producción para la IV edición de Russafa Escènica: Fedra. Aunque también está previsto que se interprete en el teatro Rialto en enero del próximo año.

El pati de Russafa, situado en el número 13 de la calle Literato Azorín, fue el espacio elegido para representar esta tragedia griega. Y fue, sin duda, el testigo de miles de sentimientos encontrados, de miradas atentas y bocas abiertas.

Los toldos, las palomas, el viento y hasta la lluvia han sido los detonantes que han hecho de Fedra una pieza única. Además del espectacular elenco formado por Enric Juezas, Laura Romero, Laura Sanchís, José Juan Sevilla, Santiago Martínez, Roberto Hoyo y Raquel Rubiano que logran conmoverte con sus cantos y congelarte el corazón, de tal forma que, solo ellos pueden devolverlo a su estado natural.

Podemos ver a una Laura Sanchís, luchadora, protectora y madre, hasta que rompe en la escena con un impresionante vestido blanco, sedoso y con encaje, convirtiéndose en la viva imagen de la sensualidad y el placer. También, una Laura Romero, perfecta y sorprendente en su papel de Hipólito, derrochando masculinidad a cada paso que da, pero sin dejar de lado sus rizos y su energía.

Uniendo las particularidades de las historias clásicas y las revisiones contemporáneas, Sahuquillo logra, como decía Aristóteles combinar la piedad y el temor a través de la tragedia. Una tragedia que, a día de hoy, cobra más sentido que nunca.

Fedra es la mujer de Teseo, un viejo coronel del ejército que lleva años deprimido y sin salir de su hogar. Debido a esto, Fedra debe hacerse cargo de la defensa de Ática, el último bastión del Norte en el Sur, y lo ha hecho instruyendo a sus soldados, a los que llama hijos, en una forma de vida diferente. Con la llegada de Hipólito, hijo de Teseo e Hipólita, una amazona que Teseo había raptado, el coronel se revitaliza, pero el mundo de Fedra se desmorona.

La escenografía, diseñada por Enric Juezas, la banda sonora en directo, tocada por Santiago Martínez y la colaboración del artista plástico David Linuesa con su obra fotográfica sobre el mito de Fedra han contribuido a que, junto a una dirección, texto y representación espectaculares, han logrado hacer de Fedra una de las producciones locales más destacadas de la nueva temporada teatral.

Piedad, temor, emoción, amores imposibles y venganzas son los ingredientes por los que gira la historia de Fedra. Una historia que logrará encandilarte desde el minuto 1 haciendo que los sentimientos y emociones fluyan. Sin olvidar, el significado oculto y reflexivo sobre la sociedad más actual en la que vivimos.

Te adentra en la historia, te conmueve, te emociona, te pone banda sonora, te deja ponerte en el lugar del personaje. Tienes cerca a los personajes y actores en todos los sentidos. Los notas. Sientes su dolor, su agonía, su entusiasmo. En definitiva, algo que muy pocas obras de teatro consiguen, pero que Fedra, lo logra con creces.

Un sinfín de aplausos finales evidenciaron la grandeza de una obra que, seguramente, no morirá en Russafa Escènica.

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‘Fracasadas’, en Russafa Escènica 2014

“Dos amigos que se quieren y que no podrían vivir el uno sin el otro, pero que, sin embargo, llegado el momento también son víctimas de los celos. Dos personajes entrañables que podríamos ser cualquiera de nosotros”. Esta es la sinopsis de la pieza teatral creada por Amparo Ferrer Báguena e interpretada por Manolo Puchades y Marina Vinyals.

Fracasadas. Este es el título de la obra que puedes visitar en el vivero 12. En el número 30 de la calle Puerto Rico donde se encuentra un lugar mágico y entrañable donde puedes tropezar con, desde ropa vintage con sus tacones a juego hasta libros cargados de historia y cochecitos de la barbie.

Siempre se ha dicho que el espacio crea la obra. Que este le otorga un sentido especial y que juega a ser, en muchas ocasiones, uno de los protagonistas. Sin duda alguna, Madame Mim es el lugar perfecto para llevar a cabo una historia como Fracasadas.

Tras las cortinas, justo al final de la tienda, se halla un escenario improvisado con montones de butacas de diferentes telas, colores y tamaños. Incluso, también hay sofás, colocado en primera fila y los cuales no duran más de 30 segundos en estar vacíos. La gente, rauda y veloz ocupa sus espacios, a la vez que hace comentarios sobre el lugar en el que están y la butaca que les ha tocado. “Estoy como si estuviera en un cine. Me faltan las palomitas”, se escucha por ahí.

El bullicio y los cuchicheos siguen decorando el silencio, aunque en muy poco tiempo, los ojos de todos y cada uno de los espectadores de la sala se fijan en la escena que tienen delante y que está a punto de comenzar.

Una mesa repleta de cosas. Maquillaje, polvos, rimmel, laca y hasta una botella de whisky. A la izquierda, un perchero donde las plumas, la purpurina y las batas brillantes dan vida y color a la escena. La imagen que viene a la mente es la de un camerino. Un camerino donde nunca para de entrar y salir gente.

El primer actor entra en escena. Maquillado hasta las cejas y con único complemento que su bata de estar por casa desfila por el escenario hasta colocarse en una de las sillas, justo enfrente de los espectadores. Justo enfrente de lo que simula ser, un espejo. Se retoca el maquillaje, se queja, balbucea e incluso tararea alguna canción. De vez en cuando, entra y sale una mujer de mediana edad, vestida con su bata y también muy maquillada. Esta canta con fuerza y alegría y prepara, con esmero, el vestuario para su gran actuación.

Ambos se conocen desde hace mucho, pero han tardado en coincidir. Ambos se llevan bien, aparentemente. Se nota la complicidad al hablar, al tocarse y al mirarse. Aunque tienen muchas cuentas pasadas que saldar y muchos trastos que tirarse a la cabeza.

Entre ellos compiten por quién tiene el dolor más grande. Se guardan rencor, se culpan entre sí de sus problemas más cotidianos, se desean el mal, secreta y continuamente, hablan de personas en vez de ideas, en su cara se ve el reflejo de la amargura y el dolor, y sobre todo, esconden información. Y quizás, por pequeña e insignificante que parezca la historia que se oculta, esta será el motor por el que se enrede la obra.

Y entre rencillas, secretos y discusiones, ambas vedettes sacarán con uñas y dientes su actuación. Una actuación que les llevará por un momento a la gloria y que, aunque fracasadas, se convertirán en las reinas de la noche.

Un texto ágil, rápido y lleno de humor junto a la gran actuación y desparpajo de Manolo Puchades y Marina Vinyals será un motivo más que suficiente para que saltes del sofá y te acerques a Madame Mim, en la calle Puerto Rico, 30.

Por cierto, no olvides la boa de plumas, las lentejuelas y las ganas de reír porque, aunque fracasada seas, durante 25 minutos te convertirás en la más triunfadora de la fiesta.

Fracasadas, vivero 12, C/ Puerto Rico, 30. Russafa Escènica 2014

Miércoles y Jueves 19 h y 20 h.

Viernes y Sábados: 18 h, 19 h y 20 h.

Domingos 18 h, 19 h y 20 h.

El Sábado 27 pase extra a las 21 h.

 

 

 

 

 

 

‘Las vacaciones de los Miller’ en Russafa Escènica 2014

“Los Stone son un matrimonio exitoso, los Miller no. Los Stone tienen un gato. A los Miller les gustaría tener un hijo. Los Stone se irán de vacaciones. Los Miller también.” Esta es la principal trama de la cómica historia creada por Wanda Bellanza y María Zamora e interpretada por Helena Font, Héctor Fuster, Cristina Oliva y Pablo Díaz del Río.

El sitio escogido para escenificar la obra ha sido un casal fallero, uno de los nuevos espacios propuestos para esta IV edición de Russafa Escènica. En la puerta pueden verse varios carteles que indican que justo ahí y en ese mismo lugar está a punto de representarse una función. “No llamen a la puerta ni golpeen, estamos actuando”, dice.

Sonrisas, saludos, abrazos y encuentros entre amigos que hace tiempo que no se ven es la típica escena que se observa unos minutos antes de que la puerta se abra y unas alegres y sonrientes Wanda Bellanza y María Zamora se presenten, y corten los tickets de las entradas, compradas ya desde hace tiempo o quizás desde hace apenas unos minutos en la C/Sueca 33. Todavía están los despistados que no conocen el funcionamiento del festival y, como si de una carnicería se tratara, preguntan “¿Quién es el último?”, “¿Se necesita ticket?”.

Todos entran y pelean por los dos únicos bancos que hay. Mucha gente tiene que estar de pie. Pero no pasa nada. Después del barullo inicial, todo se calma y reina el silencio. Hay oscuridad, aunque se puede entrever la escena que te espera en el vivero 09.

Cuando todo está en calma y cada espectador puesto en su sitio, una luz alumbra a una mesa en la que 4 personas ríen, hablan, e incluso también cenan.

Dos parejas se han reunido para celebrar el cumpleaños de una de ellas. Ambas son muy diferentes. Los Stone desprenden amor por cada poro de su piel. Los Miller intentan no ser tan pastelosos. Los Stone viajan y conocen mundo. Los Miller no salen más allá del portal. Los Stone presumen de tener el Iphone 6. Los Miller intentan sobrevivir a base de comida precocinada.

Entre ellos se adoran, se escuchan y apoyan. A la cara intentan mostrar su imagen más simpática y cordial. Incluso se hacen regalos. Cuando ya están lejos, en la intimidad de su hogar, vuelven a ser ellos y lanzan sus dardos por la boca dispuestos a matar.

Un viaje a Nueva York será el motor por el que gire la obra. Los Stone dejarán su ciudad natal para mudarse durante unos días a la ciudad de los rascacielos. Los Miller se quedarán todo el verano en casa y su única distracción será dar de comer a Kitty y regar las plantas de los Stone. ¿O no?

La música, las luces y los diferentes espacios serán, junto a los actores, las piezas fundamentales para hacer de esta obra un espectáculo redondo donde la risa y la carcajada están más que aseguradas.

Si quieres adentrarte en las aventuras de estas 2 parejas y saber cuál será el desenlace final. No te pierdas Las vacaciones de los Miller en la C/ Sevilla 15.

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Las vacaciones de los Miller, vivero 09, C/ Sevilla, 15. Russafa Escènica 2014

Miércoles y Jueves 19 h y 20 h.

Viernes y Sábados: 18 h, 19 h y 20 h.

Domingos 18 h, 19 h y 20 h.

El Sábado 27 pase extra a las 21 H.

 

‘Tulipas’, en Russafa Escènica 2014

“La vida nos da un lienzo en blanco antes de nacer, otro mientras vivimos y solo los/las que se atreven a pasar a lo prohibido dibujan su propio cuadro. ¿Te atreves a pasar?”. Así de misteriosas y enigmáticas Laia Sales y Mar Marcos de Decopivolta Teatre te invitan a acercarte a la Calle Tomassos 14, donde permanecerán hasta el día 28 de septiembre con su propuesta Tulipas.

Una peluquería, a simple vista, puede servir para muchas o pocas cosas. Cortarse el pelo, hacerse mechas, la permanente y por qué no una manicura. Pero… ¿Y si te contamos que una peluquería también puede ser el escenario perfecto para una obra de teatro?

Así es. Desde el primer momento en el que te sitúas frente a Disorder, peluquería de moda del barrio de Russafa, te dejas llevar por la magia que transmite ese lugar donde, en apenas unos minutos, el telón se abrirá para representar una escena de lo más cotidiana: una reunión de vecinos.

Mientras el público hace tiempo hasta que se abran las puertas, una mujer alegre y jovial con un delantal a cuestas te pide, por favor, si puedes esperar unos 5 minutos. Y como recompensa por la tardanza, te invita a unas magdalenas: “¿Te gustan las magdalenas?”, pregunta sonriendo.

Quien dijo 5 minutos, dijo 6 o 7 o 10. Ya no solo hay 4 personas en la puerta esperando. Ahora hay más. Muchos grupos de jóvenes y no tan jóvenes llegan y hablan entre sí. Ajenos a lo que dentro de la peluquería está ocurriendo y que, tan solo, los más atentos pueden observar a la mujer de las magdalenas limpiando y acicalando su casa.

Ya en perfecto estado y condiciones y con la misma sonrisa que al principio,  te invita a pasar: “Adelante, busquen sitio”, afirma. Es amable con todos y cada uno de los invitados, o al menos esa es la imagen que quiere dar. Una vez están todos dentro y sentados, la mujer explica el por qué de la reunión: ella será la presidenta de la comunidad. Y como tal, deberá atender algunos asuntos y despistes de los vecinos.

Entre risas, emociones y votaciones democráticas, la actriz se mete al público en el bolsillo y los hace también protagonistas de la función. Algún espontáneo aparece, se presenta y vuelve a su sitio. Pero falta alguien.
-“¿Es la del primero o la del séptimo?”.
-“Ah, no, es la del ático”.

Detrás del cristal está la calle. Y mientras la futura presidenta se presenta y dicta los puntos del día. A lo lejos, está ella. La que faltaba en la reunión. Una joven vestida de cuero, tacón de aguja y transparencias que, acompañada de una enorme carpeta, irrumpe en la escena convirtiéndose en el objeto de todas las miradas.

Y desde ese momento, comienza la función y la acción. La trama del espectáculo da un giro de 180º para tratar de conocer y poner cara, en apenas 20 minutos, a los dos personajes de Tulipas. Ambas llegarán a destapar la verdadera fiera que llevan dentro y mostrarán al público la verdadera cara de cada una de ellas.

Por un lado, la ama de casa, conservadora, tradicional y amante de la perfeccion que no tolera unas magdalenas quemadas. Y por el otro, la artista, la revolucionaria, la transgresora que, vende con palabras y arte cualquier moto que se le ponga por delante. Ambas muy diferentes, pero con una misión común: hacer reír y pensar a todo aquel que pisa la escena.

Juegos, risas, improvisación, canciones, bailes, mimo. Todo ello y mucho más son los ingredientes que podemos ver en Tulipas, donde, una vez más, Decopivolta, no defrauda. Y el público lo afirma. Ríe cuando tiene que reír, se sorprende y, sobre todo, disfruta.

A través de las características más propias del clown, ambas actrices tratarán de destapar y acercarte a lo prohibido. Tú decides si quedarte a observar tras el cristal, o por el contrario, entrar y descubrir qué secretos esconde esa peluquería; si tus ideas quedan atrapadas en una jaula de metal oxidada, o por el contrario, se dejan caer por el halo de luz que desprenden las tulipas encendidas; si tu acción es prohibir, o por el contrario, no dejar que te prohiban.

La decisión es tuya. ¿Te atreves a pasar?

Tulipas, vivero 03, c/ Tomassos, 14. Russafa Escènica 2014.

Miércoles y Jueves: 19 h y 20 h.

Viernes y Sábados: 18 h, 19 h y 20 h.

Domingos: 18 h, 19 h y 20 h.

*El sábado 27 pase extra a las 21 h.

tulipas

‘La vuelta a la tortilla’, en Russafa Escènica 2014

“Despedidas. Tuppers de comida congelada. Maletas repletas de vida. Una noticia importante. Una contrarreloj. Y por supuesto, el bocadillo de tortilla con un poco de queso para un largo viaje…”. Esta es la carta de presentación de La vuelta a la tortilla, la pieza teatral dirigida por Sergio Caballero e interpretada por Marina Gutiérrez y Xus Gomar que te está esperando en la calle Puerto Rico, 28.

Es viernes. Viernes 19. Quizás un día cualquiera. Tal vez muchos piensan en el fin de semana, en la fiesta y en el descanso, pero otros esperan impacientes el comienzo de la IV Edición de Russafa Escènica. Son las 19.55 h, apenas faltan 5 minutos para el comienzo de la función. La gente espera y desespera inquieta por descubrir que le espera al cruzar la cortina que le lleva a La vuelta a la tortilla.

El reloj marca las 8 en punto. Un enérgico Sergio Caballero consigue que las 25 personas que esperan en la puerta escuchen lo que tiene que decir. Y sin más dilación, termina: “disfruten de la obra. Toquen los objetos, pero no a las actrices, que muerden”.

Cada una de las 25 personas atraviesa esa cortina negra que le lleva a un primer espacio. Se paran y observan cada rincón de la habitación. El suelo está repleto de maletas. Maletas cerradas, que esquivan por miedo a tropezar y estropear la escenografía. Todos se apilan a la pared blanca, no quitándole los ojos de encima a un sofá convertido en huevo o un huevo convertido en sofá. Y de repente… unas manos. Unas manos que se mueven al son de Duas Lágrimas de Orvalho.

Segundo escenario. Una habitación juvenil. Una chica tirada en la cama, escuchando música, intercambiando posturas y sin prestar atención a nada de lo que sucede en el exterior. Los tonos cálidos del habitáculo te adentran en la escena y te hacen partícipe de ella. Todos los espectadores observan cómo se mueve en el colchón, al igual que no dejan de mirar esa radio que no cesa de sonar y una televisión antigua que interfiere diversos canales.

Tercer y último escenario. Una mujer de mediana edad y vestida de estar por casa aparece en la cocina, donde prepara la cena. Una tortilla, dispuesta, como no, a que se le dé la vuelta.
Todo está en calma, tranquilo, en paz. Tan solo se escucha el batir de los huevos y el silencio de los 25 espectadores que, sentados rodeando una gran mesa, observan, sin perder ojo, la escena que está a punto de comenzar.

Tras un relajante silencio, llega la acción con un sinfín de gritos procedentes del pasillo. La segunda actriz que vimos escuchando música en su colchón, entra en escena. Tiene algo que contar a su madre, a nosotros. Una noticia importante y triste a la vez. No sabe cómo empezar ni cómo su madre se lo tomará, sin embargo, las suposiciones que tiene ella en su mente, no están en lo cierto.

Un largo viaje le espera. Un viaje de no retorno. Y mientras explica y expresa sus miedos y temores, su madre no puede despegar la vista de la sartén, en la que, una tortilla a punto de quemarse necesita que se le dé la vuelta.
Cualquier lugar es mejor que este. Entre disputas, discusiones y conversaciones a contrarreloj, llega el momento de la partida. “¡Es increíble que 22 años de vida quepan en una sola maleta!” “No te olvides de los tuppers. Y el bocadillo de tortilla” “Avisa cuando llegues, saluda a la abuela”.

Tras el bullicio casi afónico, la hija se aleja para siempre. La madre canta, piensa y termina rompiendo a llorar. Pero el silencio del llanto y la soledad dura poco. Otra voz rompe los tímpanos de la escena: “ha sido un error. Me quedo aquí”, afirma enfadada. Ya se había hecho a la idea de irse para siempre. De no volver. De encontrar un lugar en el que los sueños y deseos no solo sean eso. Aquí no les queda nada. Solo vivir. Y un bocadillo de tortilla que les espera en la mesa.

La última conversación no existe. Se esfumó. Ahora vuelven a estar las dos. Frente a frente. La madre actúa con normalidad, la hija sigue sin comprender la actitud de su madre. La actitud de la vida que le espera.

Un silencio sepulcral anuncia el fin de la obra. Primeros aplausos, tímidos, que van in crescendo poco a poco. Mientras, las actrices entran y salen, salen y entran. Arropadas por el calor que le ofrece el público en su primer día de festival. En su estreno.

Hay sonrisas felices de ellas, del director, del creador, de los asistentes y entre ellas, alguna que otra lágrima, resultado de casi media hora intensa. Cada espectador abandona poco a poco la escena y vuelve a recorrer el pasillo que les acerca a la salida. Mientras tanto, observan cada escenario, tocan y debaten sobre la obra, sobre la vida. “¿Es verdad que toda una vida cabe en una sola maleta?” “¿Es tan fácil dar la vuelta a la tortilla cuando uno quiere?”.

Todas las preguntas que salen al terminar la obra y que se convierten en inicios de reflexiones acompañadas de un café o 2 cervezas pueden ser contestadas o lanzadas al aire, desde el primer minuto en el que te conviertes en partícipe de la historia.

 

La vuelta a la tortilla, Vivero 02, calle Puerto Rico, 28. Russafa Escènica 2014.

Jueves 2 19h /20h
Viernes 3 19h/20h/21h
Sábado 4 19h/20h/21h
Domingo 5 19h/20h

 

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