‘Los Miserables’ más generosos, en Valencia

Una máxima de las artes escénicas es que cualquier persona que se suba a un escenario se merece todo el respeto del mundo. Luego ya vendrán los aplausos, las críticas, las buenas palabras, las colas en taquilla y las giras de largo recorrido que correspondan. Ése es siempre el mejor aval de una obra de teatro. Y si una se presenta en cartel anunciando que ya la han visto 70 millones de personas en todo el mundo, la solidez es máxima, aunque también el ojo crítico al que someteremos a la representación. En mi caso, cuando pude contemplar el estreno de Los Miserables en Valencia en su nueva gira, que los trae al Palau de les Arts Reina Sofía del 4 al 15 de noviembre, mis ojos críticos fueron cambiantes. Porque pasaron de la expectación al nerviosismo; de éste, a la felicidad; de ella, al entusiasmo; del entusiasmo, al llanto; y del llanto, finalmente, a la admiración.

Son más de dos horas y media de espectáculo. De puro espectáculo teatral, en toda su esencia. Hay espacio para lo cómico, la fanfarria, lo solemne, la guerra, el drama, la intriga y hasta la crítica social. Hay realidad, hay ficción, hay historia, hay música, hay Francia… Y hay horas y horas de ensayos, de trabajo bien hecho. De equipo uniforme y compacto. De grandes actores, maravillosos cantantes y un perfecto equipo que no se ve, y que logran transformar un teatro en mil y un lugares diferentes con una inmejorable escenografía, iluminación y música en directo, que hizo vibrar al público en cada nota, con cada canción. La historia no es una sorpresa, cualquiera ha podido ver las diferentes versiones cinematográficas o leído la obra homónima de la que se basa todo, escrita por Victor Hugo.

Porque Los Miserables es un éxito de ayer, de hoy y de siempre. Afianzado, sobrio, con personalidad y que llega muy dentro. Podemos enamorarnos, odiarnos, repudiarnos y volvernos infelices mientras cantamos y disfrutamos. Es el musical de musicales, y en su estreno recibió hasta cinco minutos de aplauso final ininterrumpido. No fue para menos. El público se levantó al unísono a aplaudir a las maravillosas Cosette, Fantine, Éponine y la señora Thenardier, cuatro torrentes de voz que embriagaron hasta cantando solas sin apenas música. Tablas, arte y pasión. Jean Valjean, Javert, Marius y el señor Thenardier también recibieron lo suyo. Entrega total, profesionalidad y magia. Porque estos Miserables son los más generosos. Porque demostraron que el teatro está más vivo que nunca, y que la historia francesa también sigue ahí para siempre, aunque en Valencia vaya a aguantar apenas otra semana en cartel. No se la pierdan, vale la pena.

miserables musical

Publicado por

R. Sahuquillo

Periodista y amante de publicar en sus redes sociales las noticias más curiosas que suceden alrededor del mundo.

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